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jueves, 3 de septiembre de 2009

Volando en V


La próxima vez que veas las aves volando en "v", recuerda lo siguiente: Es bien interesante lo que la ciencia ha descubierto acerca de porque algunas aves vuelan de esa forma. Se ha comprobado que cuando cada pájaro mueve sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en "v", la bandada completa aumenta por lo menos en el 71% su pode, mas allá de lo que lograría cada pájaro si volara solo. esta comprobado que las personas que se unen y comparten una dirección común, con sentido de comunidad, llegan mas rápido y fácil adonde desean, porque se apoyan y fortalecen mutuamente.

Cada vez que un ave sale de la formación, siente de inmediato la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a la formación para beneficiarse del poder de los compañeros que van adelante y ayudan a los que van detrás: si nosotros actuáramos con la inteligencia de las aves, haríamos todo lo posible por superar todas las diferencias, compartiendo una misma dirección y sirviendo con lo mejor de nosotros mismos.

Cuando el líder de las aves se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar: siempre obtenemos mejores resultados si tomamos turnos haciendo los trabajos mas difíciles, en lugar de permitir que unos pocos, o uno solo, lleve el peso.

Los biólogos han observado que en el caso de los gansos, los que van detrás producen un sonido propio de ellos para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad: una palabra de aliento produce grandes beneficios. El estimulo motiva y reconforta.

Finalmente cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de la formación y lo siguen, para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta cuando este nuevamente en condiciones de volar, o hasta que muera, y solo entonces, los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.

sábado, 21 de febrero de 2009

REGLAS 10


Hay que reírse de sí mismo y de la vida. No con el ánimo de burlarse ni de autocompasión plañidera, sino como un remedio, como un medicamento milagroso, que le mitigará a uno el dolor, le curará la depresión y le
ayudará a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del momento. Uno debe borrar la tensión y las preocupaciones riéndose de sus predicamentos, con lo que liberará su mente para pensar con claridad en la solución que seguramente llegará. Nunca hay que tomarse demasiado en
serio.


Los días más desolados son aquellos en que no se ha oído el sonido de la risa. Una buena sonrisa es un rayo de sol en cualquier hogar, así es que no hay que dejar pase un día sin exteriorizar el lado feliz de uno, aunque esté luchando con el caos. Cada vez que sonríe, y más cuando ríe, se añaden momentos preciosos a la propia vida.
El hombre es la única criatura dotada con el poder de la risa, y tal vez es la única criatura que merece que se rían de ella. Sin embargo, la mejor de las risas es la de aquella persona que tiene suficiente confianza en sí misma. Esto demuestra la rara capacidad de mirarse con objetividad, y si uno puede hacer eso, todas sus preocupaciones se encogerán.


Claro que hay reglas para jugar bien este difícil juego de la vida, pero uno no debe olvidar nunca que se sigue tratando de un juego - un juego que nadie debe tomar jamás demasiado en serio. Si no nos las ingeniamos para extraer un poco de gozo de este día, ¿qué caso tiene? Reírme de mí mismo y, por supuesto, no tomarme demasiado en serio es una regla del juego que debo seguir aprendiendo una y otra vez. Cada vez que comienzo a actuar un tanto demasiado profesional o pomposo o que asumo el papel del "autor famoso", Dios siempre me preparara para otra merecida caída que me enderece... hasta la próxima vez.


Acababa de estar varios días visitando estaciones de radio y televisión en la zona de Atlanta, y ahora me llevaban en una limosina negra a firmar autógrafos en un centro comercial aproximadamente a dos horas de la ciudad. Mi programa me indicaba que iba a visitar una pequeña estación cristiana de radio donde iba a conversar en vivo con un caballero conocido como "el Reverendo John".


A su debido tiempo, nos estacionamos frente a una casita de campo cuya pintura blanca comenzaba a descascararse. Mi conductor se volvió y me dijo, casi en tono de disculpa.
- Esta es Señor. La radiodifusora.

Antes de haber subido el último escalón, se abrió la puerta del frente y allí estaba el Reverendo John. Supe que era él porque llevaba un letrero bordado en hilo rojo con ese nombre por encima del bolsillo superior de su atuendo blanco de una pieza.
-¡Bienvenido a nuestra humilde estación, señor! - exclamó mientras me abrazaba - Es un gran honor.

Atravesamos lo que alguna vez probablemente había sido una estancia pero ahora estaba lleno de equipos electrónicos y tableros de discos y cintas. Pude oír salmos mientras el reverendo me conducía a su "estudio" en la parte de atrás.
- Saldremos al aire en sólo unos cuantos minutos - dijo mi anfitrión - Siéntese allí y póngase cómodo.

El reverendo John señalaba con un gesto de la cabeza en dirección a una mesa sin pintura sobre la cual se apoyaba precariamente un micrófono, unido con varios clavos a los tableros. Me deslicé para sentarme en la tosca banca, y me pregunté si los editores, allá en sus elegantes oficinas de la Quinta Avenida, tenían idea de las cosas por las que tenían que pasar los autores. Luego, para mi gran sorpresa, el Reverendo John se acomodó a mi lado en la banca, y de pronto comprendí que le micrófono que había sobre la mesa era el único y que íbamos a compartirlo. Vaya cambio después de pasarme días entre el brillo y el cristal de las radiodifusoras de Atlanta. Sin embargo, me dije a mí mismo que podía soportar cualquier cosa durante treinta minutos.


En ese viaje estaba promocionando Operación Jesucristo, y a diferencia de tantos entrevistadores, que nunca leen el libro de uno antes de la entrevista, el Reverendo John no sólo lo había leído, sino que había preparado una larga lista de preguntas muy perceptivas, en un cuaderno de notas, a la cual constantemente se refirió una vez que estuvimos en el aire.

Realmente estaba disfrutando nuestra conversación cuando, aproximadamente a la mitad de la entrevista, sonó con fuerza el timbre de un teléfono que había en el otro cuarto. Por supuesto que este "estudio" no estaba insonorizado, como lo está la mayor parte, así es que el fuerte ruido del teléfono, que llegó a mitad de mi respuesta a una de sus preguntas, me descontroló completamente y casi pierdo el hilo de mis pensamientos mientras trataba de recobrar la compostura.

El maldito teléfono siguió sonando y sonando. Finalmente, un molesto Reverendo John echó un vistazo a su cuaderno de notas, me hizo la pregunta siguiente de su lista y luego, ante mis horrorizados ojos, se volvió, pasó las piernas por encima de la banca, se puso de pie y desapareció en el otro cuarto, me imagino que para atender el teléfono.

Heme aquí ahora respondiendo ante una banca vacía - y un micrófono funcionando - y hable... muy... muy despacio, demorándome, sin saber qué haría si completaba mi respuesta antes de que mi amigo hubiera regresado.

Finalmente, agoté el tema y el Reverendo John no aparecía por ningún lado. Y entonces, por primera vez en mi vida, se me ocurrió una brillante idea. Estiré el brazo y acerqué su cuaderno de notas, lo puse frente a mí, y recorrí con el dedo su lista de preguntas, encontré la que seguía y dije: "Reverendo John, me imagino que usted se ha de preguntar de dónde saqué la idea de Operación Jesucristo.

...y durante los siguientes catorce minutos, !me entrevisté yo sólo!
Finalmente, sentí que alguien me tocaba el hombro. Estaba tan concentrado en mi doble papel de entrevistador y entrevistado, que ni siquiera me di cuenta de que mi anfitrión había regresado. Señalo el enorme reloj que había en la pared, se inclinó y dijo frente a nuestro micrófono: "Señor , fue un gran honor tenerlo con nosotros el día de hoy. Le deseo un gran éxito con este libro maravilloso y que viaje seguro durante el resto de su recorrido.

¡Dios lo bendiga! Al decir eso, oprimió un botón y el himno "Never My God to Thee" se difundió pro las ondas hertzianas, mientras que yo me incorporaba secándome la frente. Fue entonces cuando recordé, una vez más, esa regla tan importante de la vida que nos dice que hay que reírnos de nosotros mismos. El Reverendo John me mostraba una tarjeta y se veía complacido.

- Señor Mandino, siento haber tenido que hacerle pasar ese apuro, aunque se las arregló usted con gran maestría. La llamada era de mi madre de ochenta y dos años que vive en San Diego, y la última vez que hablamos me prometió que la siguiente vez que me llamara me daría nuestra vieja receta familiar par preparar el pan de zanahoria.
Hay que reírse del mundo. Y lo más importante, hay que reírse de uno mismo. Si en la farmacia de su preferencia se vendiera la risa, el doctor familiar le recetaría algo de risa al día. Es una forma mucho mejor de vivir.

miércoles, 18 de febrero de 2009

MANDAMIENTOS DE EXITO 8

¡Cuán diferente eres ahora del niño que fuiste! Llegaste a este mundo sin
nada, pero con los años te has ido sobrecargando con tanto equipaje pesado
en nombre de la seguridad, que tu viaje por la vida se ha convertido en un
castigo en vez de placer.

Aligera tu carga a partir de hoy.

Comprende que el verdadero mérito del hombre se mide por los objetos que
rehusa perseguir o adquirir. Las grandes bendiciones de la vida ya están dentro
de ti o a tu alcance.



Abre los ojos a la verdad antes de que tropieces precisamente con los
tesoros que tanto buscas. El amor, la paz de espíritu y la felicidad, son
joyas que ningún tipo de fortuna, ninguna cantidad de tierras o monedas,
pueden exaltar o desperdiciar.

¿Qué recompensa hay en el oro, las sedas y los palacios si su posesión
destruye la felicidad que tan ciegamente diste por sentada? La mayor
falsedad del mundo es que el dinero y las propiedades del mundo pueden
llenar de gozo tu vida. Si la riqueza se convierte en parte de tu equipaje,
te empobrecerás, porque entonces no serás más que un asno cuyo lomo se
dobla bajo el peso del oro que debes soportar hasta que la muerte aligere
tu carga.

De todos los bienes materiales innecesarios que abrazas, de todos los
placeres que gozas, no te podrás llevar de este mundo más de lo que puedes
sacar de un sueño. Admite la riqueza de mala gana en tu hogar, pero nunca
en tu corazón.Y no le envidies a ningún hombre sus grandes posesiones. Su equipaje sería
demasiado pesado para ti, como ya lo es para él. Tú no podrías sacrificar,
como él, salud, paz, honor, amor, tranquilidad y conciencia para obtenerlas.
El precio es tan alto que, al final, el trueque se convierte en una gran pérdida.

Simplifica tu vida. Es más aquel que se contenta con menos.

lunes, 16 de febrero de 2009

Y tu a que le temes?


Tus miedos y tu a que le temes para ti que es el miedo, por que o a que le temo? tal vez me diras yo le temo a la muerte, a la soledad, a fracazar, a la soledad, alguien me dira yo le temo a Dios pero te as preguntado que es el miedo de donde viene ese sentiemiento el miedo no es nada mas que una idea que desafortunadamete los padres le ponemos a los hijos cuando un niño nace nace sin ese miedo pero que hacemos los padres cuando comienza este a caminar le gritas te vaz a caer , y ese niño le formaste inseguridad ese niño crece un poco mas lo mandas un dia que se yo a algun lugar, pero le dices, no vallas solo que alguien te acompañe que hiciste le dices inconsientemente que es malo estar solo y le formas miedo a la soledad un dia ese niño llega de la escuela y te cuenta que el estaba participando en la calce pero que se equivoco en la respuesta y que haces le dices como eres tonto mejor ni hables que haces lo mandas que calle que le de miedo hablar y asi te puedo poner miles de ejemplos  pero ahora es contra ti te as preguntado de donde vienen tus miedos, que te paso cuando eras un niño analisate y no cometas el mismo error no eduques como te educaron no hagas una sociedad futura temeroza forma mentalidades positivas da livertad en lugar de reprimir da seguridad apoya a tus hijos exorta mas no regañes no los conviertas en unos fracazados dales amor y date amor no te das cuenta que el miedo no existe que el miedo es aquel que te puede convertir en un fracazado el miedo es aquello que te dice no lo hagas fracazaras , no hables te callaran , no disfrutes te despojaran ,ese no, no, no, no lo permitas no dejes que ese sentimiento se apodere de ti  rechazalo no lo hagas tuyo no te escondas en tu rincon no escuches esa voz date valor

sábado, 14 de febrero de 2009

REGLAS DE EXITO 10


A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que encuentre, sean amigas o enemigas, conocidas o extrañas, como si fueran a morirse a medianoche. No importa qué tan trivial sea el contacto, Hay que brindar a cada persona toda la atención, amabilidad comprensión y afecto que uno pueda mostrar, y hay que hacerlo sin pensar en ninguna recompensa. Su vida nunca volverá a ser igual.

Al igual que las reglas de cualquier juego, todas las reglas de la vida se relacionan entre sí.


Cuando se siguen las indicaciones de una regla, ésta lo llevará a la siguiente y así sucesivamente, pero ahora uno está comenzando a jugar el juego de la vida como debe jugarse. Vivir cada día como si fuera el único que uno va a tener es, de hecho, uno de los principios supremos para una existencia dichosa y con éxito. Sin embargo, he aquí una regla asociada que es exactamente igual de poderosa y productiva pero que, a diferencia de la otra, muy poca gente la conoce.


Mientras se vive cada día como si fuera el único que se va a tener, hay que comenzar a tratar a todos los que encuentre - su familia, vecinos, compañeros de trabajo, los desconocidos, los clientes, incluso los enemigos, si se tienen - como si de cada una de esas personas se conociera un secreto profundo y oscuro: ¡que todos están viviendo también su último día en este mundo y morirán a media noche!


Ahora bien, amigo lector, ¿cómo se imagina que trataría a todos los que encuentre el día de hoy si supiera que se van a ir para siempre cuando acabe el día? Usted lo sabe. Con más consideración, atención, ternura y afecto de lo que nunca antes les haya brindado. ¿Y cómo se imagina que reaccionará ante su amabilidad? Por supuesto. Con más consideración, amabilidad, cooperación y afecto de lo que usted haya recibido de otras personas en el pasado. Siga haciendo lo mismo, día tras día, ¿Y cómo se imagina que será su futuro, si lo llenó con ese tipo de amor desinteresado? Ya está sonriendo. Usted conoce la respuesta, amigo lector.


Hace años, cuando se enviaba a los autores a un recorrido publicitario para hacer la promoción de sus libros en la radio, la televisión y la prensa, lo hacían más por su cuenta, a diferencia de lo que ocurre hoy en día cuando literalmente son llevados de la mano de ciudad en ciudad y de entrevista en entrevista, por representantes de la editorial en cada ciudad. En esos "viejos tiempos", nuestros editores enviaban por correo boletos de avión más las reservaciones de hotel y un programa de nuestras presentaciones de cada ciudad. Era entonces responsabilidad del autor trasladarse a los aeropuertos y hoteles y tomar taxis para ir de una entrevista a la siguiente. Si uno tenía siete u ocho compromisos al día, lo cual no era desusado, y las entrevistas se repartían en el tiempo y la distancia, como ocurría en Los Ángeles, se volvía un desafío supero a la propia resistencia y agilidad el simple hecho de llegar a tiempo de una cita a la siguiente.


Este día memorable sucedió en Nashville hace varios años, cuando realizaba un recorrido. Un joven chofer negro me llevó desde mi hotel hasta la estación de televisión WSM donde me iba a presentar en The Noon Show. Como el viaje tomaba algo de tiempo, comenzamos a conversar, y el conductor, cuyo nombre me lo aprendí, era Raymond Bright, parecía fascinado por el hecho de que su pasajero iba a salir en televisión.


Mi programa impreso tan detallado me informaba que este programa se transmitía en vivo, con público en el estudio, y que tenía un formato muy similar al de The Tonight Show, incluso contaba, con su propia banda y tal vez uno o dos cantantes. Mientras nos aproximábamos al hermoso edificio, mi taxista dejo en voz alta:

-¡Esa de allí es la mejor estación del Nashville!Tal vez se debió a que la regla de tratar a los demás con afecto y atención como si fueran a morir a medianoche, seguía estando fresca en mi mente ya que la había mencionado extensamente en varios programas el día anterior, el hecho es que, cuando le estaba pagando a Ray, le pregunté impulsivamente:
-¿Alguna vez ha visto como se hace un programa de televisión?

- No, señor.

- Pues bien... si dispone usted de una hora o algo así, y está bien que me cobre la espera,
¿por qué no entra conmigo para que me vea hacer el tonto?

Me miró con ojos de asombro:

-¿De veras?

- Claro, y luego que termine, me puede llevar al centro, a la librería Cokesbury, donde voy a firmar autógrafos a la una y media.

De un salto, Raymond subió de nuevo en su taxi, levantó la banderilla amarilla de taxímetro, lo que significaba que no me estaba cobrando nada, y volvió a salir. Dentro de la estación, le presenté mi nuevo amigo a un sorprendido Teddy Bart, el conductor del programa y a Elaine Ganick, la productora, quienes nos condujeron al estudio iluminado donde la banda ya estaba afinando. Ray fue llevado a un asiento en primera fila, y mientras yo salía a ponerme de acuerdo con Teddy y Elaine sobre qué era lo que íbamos a conversar, el taxista veía admirado a la banda que repasaba sus números mientras las cámaras de televisión y los micrófonos pasaban de un lado a otro en un ensayo final.


Cuando terminó el programa, nos fuimos a toda prisa a la librería del centro. Después de esto, le dije a Ray que me estaba muriendo de hambre y me llevó a almorzar a lo que denominó "mi sección de la ciudad", y aunque yo era el único blanco en ese sitio, las hamburguesas fueron las mejores que he comido. Cuando llegó el momento de pagar, empecé a buscar mi cartera pero un brazo fuerte me lo impidió. Ray iba a pagar, y no había más que decir. Nada de discusión. Me llevó a otros dos programas de radio, me esperó, me llevó de regreso al hotel a recoger mis cosas y luego me transportó al aeropuerto.


En el camino, mientras comenzaba a dormitarme en el asiento trasero, escuché su voz
profunda:
- Señor  (para entonces me llamaba como me habían estado llamado antes los conductores de los programas de radio)... Señor , nunca voy a olvidar este día mientras viva.

- Por qué, Ray?

- Porque hoy, por primera vez en mi vida, me siento importante.
En todo el camino al aeropuerto, una que otra vez veía esos grandes ojos marrón que se me quedaban viendo por el espejo retrovisor y lo oía repetir, una y otra vez: ¡Usted me hizo sentir importante! En el aeropuerto, Ray saltó del taxi y llevó mis maletas al sitio donde se registra el equipaje.

Luego le pagué y se me acercó y me abrazó - lo que sorprendió a unos cuantos mirones mientras gruesas lágrimas le corrían por las mejillas.

- Lo amo, señor  

- murmuró.

- Y yo a usted también, Ray

- repuse con voz ronca.Muerto a media noche. Una visión que procede a una nueva forma de tratar a todos los que uno encuentra. Realmente es fácil de hacer y lo que uno recibe en retribución puede cambiar su vida para siempre ¡Inténtelo, amigo lector!

 
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